Un menor de 2 años que ingresó con graves lesiones a un centro asistencial en Medellín se convirtió en el centro de una investigación que, en menos de dos semanas, permitió la captura de dos personas señaladas de haberlo agredido físicamente.
Los hechos se remontan al pasado 1 de abril de 2026, cuando uniformados del Grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía atendieron el llamado de un ciudadano a la línea de emergencia 123. La alerta indicaba que un niño había sido trasladado a un centro médico en condiciones preocupantes: lloraba de manera inconsolable y presentaba signos evidentes de violencia.
En un primer momento, según las autoridades, la madre del menor habría manifestado al personal de salud que las lesiones correspondían a una posible intoxicación. Sin embargo, la valoración médica inicial y los posteriores análisis forenses descartaron esa versión.
El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses estableció que el menor presentaba múltiples lesiones en la cabeza, el rostro y otras partes del cuerpo, además de inflamación ocular y hematomas. Las conclusiones fueron contundentes: se trataba de un caso de maltrato infantil severo y las heridas comprometieron su vida.
A partir de este hallazgo, unidades especializadas de investigación criminal de la Policía iniciaron labores urgentes de recolección de pruebas para esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos. Estas diligencias incluyeron entrevistas, análisis técnicos y verificación de evidencias físicas.
Gracias a estos elementos, la Fiscalía General de la Nación solicitó órdenes de captura contra dos personas: un hombre de 24 años y una mujer de 26, padrastro y madre del menor, respectivamente. De acuerdo con la investigación, las agresiones habrían ocurrido al interior de un hotel ubicado en el centro de la ciudad.
Los capturados fueron presentados ante un juez de control de garantías, quien, tras evaluar el material probatorio, les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario por el delito de violencia intrafamiliar agravada.
Como parte de las medidas de restablecimiento de derechos, el niño quedó bajo la protección de un familiar cercano, mientras avanzan las actuaciones judiciales y se garantiza su recuperación integral.
La Policía reiteró su llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier situación que ponga en riesgo a menores de edad, destacando que la intervención oportuna, como ocurrió en este caso, puede ser determinante para proteger la vida y la integridad de las víctimas.
El caso ha puesto nuevamente en evidencia la problemática del maltrato infantil y la importancia de la denuncia oportuna.


