En Medellín hay escenarios que no son solo cemento y graderías: son memoria viva. Uno de ellos es el Velódromo Martín Emilio Cochise Rodríguez, esa pista donde generaciones aprendieron a soñar montados en una bicicleta.
Esta semana, en medio de un homenaje en vida al legendario Martín Emilio Cochise Rodríguez, la ciudad recibió una noticia que llevaba años esperando: el escenario será renovado de manera integral, con una inversión cercana a los $110.000 millones.
El anuncio lo hizo el alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga, en un acto que mezcló gratitud, historia y futuro. No se trató solo de recordar glorias pasadas, sino de asegurar que las nuevas generaciones tengan un lugar digno para entrenar y competir.
Una pista que ya pedía auxilio…
El velódromo, inaugurado en 1956, ha sido testigo de campeonatos continentales y del crecimiento del ciclismo de pista en Antioquia. Pero el paso del tiempo no perdona: fisuras en la pista, filtraciones y limitaciones técnicas lo fueron dejando atrás frente a los estándares internacionales.
La renovación contempla intervenir 9.500 metros cuadrados y generar cerca de 250 empleos. Más de 10.300 deportistas y usuarios serán los principales beneficiados.
Así se transformará el corazón del ciclismo paisa…
El cambio más simbólico será el de la pista: el concreto actual dará paso a una superficie en madera de 250 metros, construida bajo los estándares de la Unión Ciclista Internacional (UCI), como las que se ven en los grandes escenarios del mundo.
Además, el proyecto incluye una nueva cubierta para proteger el escenario del clima, modernización de gradas con criterios de accesibilidad y seguridad, iluminación apta para competencias nocturnas y mejoras en los espacios técnicos donde se preparan bicicletas y atletas.
En otras palabras: Medellín pasará de tener un velódromo histórico a contar con uno competitivo a nivel internacional.
Más que ladrillos, una apuesta por el deporte…
Aunque la obra no estaba inicialmente dentro del Plan de Desarrollo, terminó convirtiéndose en prioridad. Las intervenciones iniciarían en noviembre de 2026 y se extenderían hasta noviembre de 2027.
El mensaje es claro: el ciclismo sigue siendo parte de la identidad antioqueña. El nuevo velódromo no será solo un homenaje permanente a Cochise, sino un impulso para que más jóvenes encuentren en el deporte un camino de disciplina y oportunidades.
Porque en Medellín, cuando se habla de pedalear, no se habla solo de bicicletas. Se habla de historia, de orgullo y de futuro. Y esa pista, que tantas vueltas ha visto, está lista para comenzar una nueva etapa.





































