Un hombre, vestido con ropa costosa y a la moda, caminaba por una cuadra del suroccidente de Medellín. Su postura era firme, la espalda recta, el paso largo. Pero su mirada lo delataba: observaba hacia todos los lados, aceleraba el ritmo, como si esperara a alguien… o evitara ser visto.
Su comportamiento no pasó desapercibido. Desde el sistema de cámaras de la línea 123, operadores detectaron un movimiento sospechoso que parecía corresponder a un intercambio de sustancias ilícitas. La alerta fue inmediata. En cuestión de minutos, unidades de la Policía Nacional de Colombia llegaron al sector.
Al notar la presencia de los uniformados, el hombre reaccionó.Sin mediar palabra, emprendió la huida. Corrió por las calles del barrio, arrojó bolsas en su camino y, en un intento desesperado por evadir a las autoridades, ingresó a un inmueble abandonado. Desde allí escaló hasta el tejado, buscando esconder lo que llevaba consigo.
Pero no lo logró. Los policías lo interceptaron en lo alto de la vivienda, en el barrio Trinidad, comuna de Belén. Allí terminó la persecución.
En el lugar, los uniformados recuperaron tres bolsas plásticas que contenían 1.341 cigarrillos de marihuana, con un peso aproximado de 3.200 gramos. También fue incautado un teléfono celular. El valor del material decomisado asciende a cerca de cinco millones de pesos.
El capturado, un joven de 21 años, fue informado de sus derechos y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Según el teniente coronel Jorge Puentes, comandante del Distrito de Policía No. 5, este resultado representa un golpe directo a las redes de microtráfico que operan en la zona.
Mientras tanto, las cámaras de seguridad que registraron cada movimiento dejaron en evidencia cómo una caminata aparentemente tranquila terminó en una persecución, y cómo la huida de un hombre elegante acabó, literalmente, sin salida en los tejados de Medellín.


