
Pico y Placa primer semestre del 2026

Un fatal accidente de tránsito se registró en la mañana de este martes en la vía Ancón, en sentido hacia el sector del matadero de Copacabana, donde un motociclista perdió la vida tras chocar contra la parte posterior de un bus de servicio público.
De acuerdo con la información preliminar, el impacto fue de tal magnitud que el conductor de la motocicleta falleció de manera instantánea en el lugar de los hechos.
Hasta el sitio se desplazaron organismos de socorro y agentes de tránsito, quienes atendieron la emergencia y realizaron las labores de levantamiento del cuerpo, además de adelantar los procedimientos judiciales correspondientes.
Debido al siniestro, la vía permanece cerrada mientras las autoridades regulan el tráfico y avanzan en la investigación para esclarecer las causas exactas del accidente.
Las autoridades recomendaron a los conductores tomar rutas alternas, ya que se presenta fuerte congestión vehicular en este importante corredor vial del norte del Valle de Aburrá.


La madrugada todavía no terminaba de clarear cuando los investigadores de la Sijín tocaron las puertas señaladas por una vecina. En dos viviendas del barrio La Francia, Nororiente de Medellín, se movía desde hacía semanas una red dedicada a la venta de estupefacientes. Allí, según la investigación, se dosificaba y distribuía droga que terminaba en manos de consumidores del sector, incluso en alrededores de centros educativos.
Con apoyo de la Fiscalía General de la Nación y la Alcaldía de Medellín, la Policía Metropolitana ejecutó los allanamientos que ya estaban listos en su libreto operativo. En cuestión de minutos, cuatro personas fueron sorprendidas en flagrancia mientras manipulaban y almacenaban la sustancia ilegal.
En medio del registro a los inmuebles, los uniformados encontraron 4.200 gramos de base de coca, además de grameras y otros elementos utilizados para preparar las dosis que luego eran vendidas en el sector.
Las pesquisas indican que los capturados harían parte del grupo delincuencial organizado conocido como “Los Triana”, una estructura que venía ejerciendo control sobre la venta de droga en este sector del nororiente de la ciudad. Su radio de acción incluía zonas cercanas a instituciones educativas, lo que encendió las alertas de las autoridades por el riesgo que esto representa para niños y adolescentes.
Según los cálculos oficiales, la actividad ilegal les dejaba rentas aproximadas de 10 millones de pesos diarios. Además, se estableció que los detenidos ya registraban anotaciones judiciales por el mismo delito.
Los detenidos eran conocidos como alias “honguito”, alias “chivo”, alias “pipa” y alias “media luna”.
Con este operativo, las autoridades buscan devolverle tranquilidad a los habitantes del barrio La Francia, quienes en los últimos meses venían denunciando movimientos sospechosos en las viviendas intervenidas.
La Policía Metropolitana del Valle de Aburrá anunció que continuará con este tipo de acciones para frenar el microtráfico en los barrios y proteger los entornos escolares.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó en la mañana de este martes a la Casa Blanca para sostener una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como parte de la agenda bilateral entre ambos gobiernos, marcada por un año de roces políticos, sanciones financieras y cuestionamientos mutuos por la política antidrogas.
Uno de los temas centrales del encuentro fue el control del narcotráfico en la región y los desafíos compartidos en materia de seguridad. La reunión se produjo en un contexto de fuertes presiones desde Washington por los resultados de Colombia en la erradicación de cultivos ilícitos y el combate a las organizaciones criminales.
La llegada del mandatario colombiano se dio sin los tradicionales honores militares que suelen acompañar las visitas oficiales de jefes de Estado. La caravana presidencial ingresó por la vía lateral West Executive Drive, cerca del Edificio de Oficinas Eisenhower, y no por el Pórtico Norte, espacio reservado para los recibimientos protocolares de mandatarios extranjeros.
Trump no salió a recibir personalmente a Petro, a diferencia de lo ocurrido en recientes visitas de los presidentes Nayib Bukele y Javier Milei, quienes sí fueron recibidos con exposición pública y honores oficiales. Petro ingresó directamente al Ala Oeste para sostener un encuentro privado con el presidente estadounidense en la Oficina Oval.
La reunión se realizó a puerta cerrada y sin acceso para la prensa. Posteriormente, la Presidencia de Colombia divulgó imágenes del saludo inicial entre ambos mandatarios, sin ofrecer detalles sobre compromisos concretos alcanzados durante la conversación.
Este primer cara a cara entre Petro y Trump se produce después de un periodo de alta tensión diplomática, durante el cual se registraron sanciones financieras, señalamientos por presuntos vínculos con estructuras criminales y desacuerdos sobre el enfoque frente al narcotráfico.
Tras el encuentro, el presidente Petro afirmó que la conversación se centró en la lucha contra las drogas y en los principales asuntos de la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, sin precisar si hubo acuerdos o cambios en la estrategia conjunta contra el crimen transnacional.



Mientras la ciudad despierta cada mañana entre el ruido de buses, motos y obreros madrugadores, en un punto estratégico de Medellín se levantan muros que no buscan castigar, sino ordenar un sistema colapsado. Allí avanza, paso firme, la construcción de la nueva Cárcel Metropolitana para sindicados, una obra que marca un antes y un después en la manera como la ciudad enfrenta la detención preventiva.
Al cierre de 2025, el proyecto ya muestra un avance contundente. No es una promesa en el papel ni un render olvidado: es concreto, acero y planificación. La futura cárcel tendrá capacidad para 1.339 personas, todas en condición de sindicadas, es decir, ciudadanos que aún no han sido condenados y que hoy, en muchos casos, permanecen hacinados en estaciones de Policía y centros transitorios que nunca fueron pensados para largas estancias.
El problema es viejo y conocido. Durante años, Medellín ha tenido calabozos desbordados, custodios desbordados y un sistema que se sostenía a pulso. Esta nueva infraestructura busca romper ese ciclo. Tendrá espacios con condiciones dignas, áreas de atención en salud, zonas de resocialización y estándares modernos de seguridad, alineados con las exigencias de derechos humanos.
Pero la obra no solo se mide en celdas. También se cuenta en oportunidades. Cerca de 500 empleos se han generado durante su construcción, entre obreros, técnicos, ingenieros y personal logístico, convirtiendo el proyecto en un motor económico para decenas de familias paisas.
La comunidad vecina, históricamente escéptica frente a este tipo de proyectos, también entra en la ecuación. La Alcaldía incluyó acciones de compensación social, con mejoras urbanas, programas comunitarios y obras que buscan equilibrar el impacto de la infraestructura y fortalecer el entorno.
Desde la Administración Distrital insisten en que esta cárcel no es una solución aislada, sino una pieza clave de una estrategia más amplia para descongestionar el sistema, mejorar la seguridad y devolverle eficiencia a la justicia. Separar sindicados de condenados no es solo una obligación legal, sino una apuesta por un trato más justo y humano.
En una ciudad acostumbrada a reinventarse en medio de sus propias crisis, la nueva cárcel se levanta como un símbolo incómodo pero necesario. Porque hablar de cárceles no da aplausos fáciles, pero resolver el caos sí deja huella. Medellín, una vez más, intenta demostrar que incluso los muros más altos pueden construirse pensando en el futuro.

En los primeros días del año, Medellín registra un balance positivo en materia de seguridad: el hurto a establecimientos de comercio disminuyó en un 76 %, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con las autoridades, se presentaron 72 casos menos de robos a locales comerciales, una cifra que refleja el impacto de las estrategias de control, vigilancia y presencia institucional desplegadas en distintos sectores de la ciudad.
Este resultado se atribuye al fortalecimiento de los patrullajes, los operativos focalizados y el acompañamiento permanente a los comerciantes, acciones que buscan proteger el comercio formal y mejorar la percepción de seguridad tanto para propietarios como para clientes.
Las autoridades destacaron que estos operativos continuarán durante el año, con el objetivo de mantener la tendencia a la baja y consolidar entornos más seguros para la actividad económica en Medellín.

En una semana de operativos intensivos, la Subsecretaría de Espacio Público desmontó 180 cambuches, retiró 36 toneladas de residuos y quitó 61 pasacalles que invadían calles, andenes y zonas verdes en distintos sectores de la ciudad.
Las acciones se concentraron en puntos críticos, identificados por reiteradas quejas ciudadanas y por los impactos en la convivencia, la movilidad y la seguridad. Según el Distrito, en varios de estos lugares el espacio público se había convertido en focos de basuras, riesgos sanitarios y deterioro del entorno urbano.
“Estamos recuperando la ciudad para la gente”, señalaron desde la administración distrital, al explicar que estos operativos hacen parte de un plan permanente que busca ordenar el espacio público y frenar su ocupación indebida.
Según el reporte oficial, durante la intervención, cerca de 36 toneladas de desechos equivalentes a varios camiones repletos de basura fueron compactadas y retiradas, devolviendo la movilidad a zonas que permanecían bloqueadas y mejorando las condiciones ambientales.
Desde la Alcaldía insistieron en que los operativos no serán esporádicos, sino constantes, y que continuarán llegando a diferentes comunas de Medellín. El mensaje es claro: el espacio público es de todos y su recuperación no tiene reversa.
En una ciudad que le apuesta al orden y la convivencia, la Administración advierte que seguirá actuando con contundencia para evitar que parques, andenes y corredores viales vuelvan a caer en el abandono.

Familiares y amigos le hacen luto a Brayan Osorno, Alias ‘El Gordo’ o ‘Pipe el grande’, presunto coordinador de ‘La Terraza’, quien fue asesinado en una lujosa finca en Copacabana, Antioquia.
La calma nocturna de la vereda Sabaneta, en el municipio de Copacabana, se vio abruptamente interrumpida a las 10:10 de la noche de este miércoles 21 de enero. En el patio de una finca de recreo fue asesinado a tiros un hombre conocido con el alias de ‘El Gordo’, quien, según versiones extraoficiales, sería presunto coordinador de la estructura delincuencial ‘La Terraza’.
De acuerdo con la información preliminar, la víctima había recuperado su libertad el pasado 7 de enero, luego de cumplir una condena de cuatro años y medio de prisión. Desde el 9 de enero se encontraba alojado en esta propiedad del norte del Valle de Aburrá, donde, al parecer, buscaba mantenerse fuera del radar de sus antiguos enemigos.
Un ataque directo y sin mediar palabra…
Testigos relataron que ‘El Gordo’ se encontraba departiendo con un amigo en el patio de la finca cuando dos hombres llegaron en motocicletas hasta la entrada del predio. Uno de ellos, con el rostro cubierto por un pasamontañas, descendió del vehículo, ingresó al inmueble y abrió fuego de manera directa.
El ataque fue certero. El sicario disparó en repetidas ocasiones, impactando únicamente a ‘El Gordo’, quien recibió seis impactos de bala, cuatro en el pecho y dos en la espalda. Tras el ataque, los agresores huyeron rápidamente del lugar en la motocicleta.
Habitantes del sector aseguraron haber visto a tres sujetos movilizándose en dos motos merodeando la zona minutos antes del crimen, lo que refuerza la hipótesis de un atentado previamente planeado.
Alias ‘El Gordo’ era ampliamente conocido por las autoridades. Pese a su reciente salida de prisión, su historial delictivo incluía graves cargos como concierto para delinquir, financiación del terrorismo, receptación y desplazamiento forzado, delitos que lo habrían vinculado durante años a estructuras criminales en Antioquia.
En el lugar de los hechos, los investigadores hallaron cuatro vainillas calibre 9 milímetros. Al momento de la inspección técnica, la víctima vestía un conjunto deportivo negro de marca Adidas, sudadera con franjas blancas y tenis blancos con detalles azules.
Ajuste de cuentas, la principal hipótesis
Las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer si este homicidio estaría relacionado con un ajuste de cuentas interno dentro de la estructura ‘La Terraza’ o si se trataría de una retaliación por parte de bandas rivales, tras su reciente salida de prisión.
Mientras tanto, el crimen vuelve a encender las alarmas por la violencia asociada a disputas entre grupos delincuenciales en el norte del Valle de Aburrá, una problemática que continúa afectando la seguridad y la tranquilidad de las comunidades rurales y urbanas del Valle de Aburrá.

Un grave accidente de tránsito cobró la vida de un motociclista en la variante del municipio de Caldas, Antioquia, en el sentido sur–norte, durante las últimas horas.
De acuerdo con la información preliminar, el conductor de una motocicleta placa JLG78H perdió la vida en el lugar de los hechos debido a la gravedad de las lesiones sufridas en el siniestro vial. Las autoridades de tránsito y organismos de emergencia hicieron presencia en la zona para atender la situación y adelantar el procedimiento correspondiente.
Hasta el momento, la identidad del fallecido no ha sido confirmada públicamente, por lo que las autoridades y la comunidad hacen un llamado urgente para ubicar a familiares o personas cercanas al motociclista, con el fin de informar oficialmente sobre lo ocurrido.
El accidente generó congestión vehicular temporal en este importante corredor vial que conecta el sur del Valle de Aburrá, mientras se realizaban las labores de inspección técnica y levantamiento del cuerpo.
Cualquier información que permita dar con los familiares del motociclista puede ser comunicada a las autoridades de tránsito o a la Policía del municipio de Caldas.
Las autoridades reiteran el llamado a conducir con precaución, respetar los límites de velocidad y las normas de tránsito para evitar tragedias en las vías del departamento.

Un grave accidente de tránsito cobró la vida de un motociclista en la variante del municipio de Caldas, Antioquia, en el sentido sur–norte, durante las últimas horas.
De acuerdo con la información preliminar, el conductor de una motocicleta placa JLG78H perdió la vida en el lugar de los hechos debido a la gravedad de las lesiones sufridas en el siniestro vial. Las autoridades de tránsito y organismos de emergencia hicieron presencia en la zona para atender la situación y adelantar el procedimiento correspondiente.
Hasta el momento, la identidad del fallecido no ha sido confirmada públicamente, por lo que las autoridades y la comunidad hacen un llamado urgente para ubicar a familiares o personas cercanas al motociclista, con el fin de informar oficialmente sobre lo ocurrido.
El accidente generó congestión vehicular temporal en este importante corredor vial que conecta el sur del Valle de Aburrá, mientras se realizaban las labores de inspección técnica y levantamiento del cuerpo.
Cualquier información que permita dar con los familiares del motociclista puede ser comunicada a las autoridades de tránsito o a la Policía del municipio de Caldas.
Las autoridades reiteran el llamado a conducir con precaución, respetar los límites de velocidad y las normas de tránsito para evitar tragedias en las vías del departamento.


La llamada entró a la línea 123 con tono de urgencia. Al otro lado del teléfono una voz de una mujer con la voz agitada y emocionada habló sobre un posible secuestro. Minutos después, varias patrullas de la Policía Nacional llegaron al lugar señalado, sin imaginar que lo que estaban a punto de encontrar no era una persona retenida, sino una fábrica clandestina de billetes falsos lista para entrar en acción.
Tras verificar el inmueble, los uniformados descartaron que alguien estuviera privado de la libertad. Pero cuando el procedimiento parecía terminar, un detalle cambió el rumbo del operativo: a la vista apareció un arma de fuego con munición y, alrededor, equipos que no suelen estar en una vivienda común.
La inspección reveló un montaje cuidadosamente organizado. Prensas manuales, máquinas contadoras de billetes, lámparas de luz ultravioleta, transformadores de voltaje y sustancias químicas ocupaban el lugar. Todo apuntaba a una operación dedicada a la falsificación de moneda.
El hallazgo más alarmante estaba apilado en rectángulos de papel: 1.300 piezas con características similares a billetes de $50.000 y 222 de $100.000, lo que representaría más de 80 millones de pesos listos para circular. A un costado, 75 billetes de 100 dólares completaban el botín, evidenciando que el negocio no se limitaba solo a moneda nacional.
Según las primeras investigaciones, el dinero falso iba a ser introducido de manera masiva en la economía local, aprovechando el alto flujo de personas, las transacciones rápidas en efectivo y la llegada de eventos multitudinarios programados para este fin de semana. Un escenario perfecto para que los billetes pasaran de mano en mano sin levantar sospechas.
En el lugar fue capturado en flagrancia un hombre de 48 años, quien quedó a disposición de la Fiscalía General de la Nación, encargada de definir su situación judicial.
Mientras avanza el proceso, la Policía lanzó una advertencia directa a comerciantes y ciudadanos: verificar con cuidado el dinero recibido, especialmente durante eventos masivos, puede marcar la diferencia entre frenar una estafa o convertirse en la próxima víctima. Denunciar a tiempo, recuerdan las autoridades, también protege la economía de todos.

En Castilla ya no manda el miedo. Cuando cae la noche y el movimiento baja, las patrullas no se esconden: aparecen las sirenas encendidas, requisas en las esquinas, motos detenidas, miradas atentas. El mensaje es directo y sin rodeos: a los ladrones se les acabó la fiesta.
Durante días, el barrio fue escenario de una ofensiva silenciosa pero contundente. No hubo anuncios rimbombantes, hubo acción. Controles estratégicos, vigilancia permanente y operativos sorpresa empezaron a cerrarles el cerco a quienes tenían el hurto como forma de vida.
Las autoridades desplegaron su estrategia en puntos críticos, esos mismos donde antes los delincuentes actuaban con rapidez y se perdían entre las calles. Hoy, esos corredores están copados por presencia institucional, verificación de antecedentes y control constante de motos y vehículos sospechosos.
Los vecinos lo sienten. Los comerciantes lo celebran. “Antes uno cerraba temprano por miedo, ahora se ve más control”, comenta un tendero mientras observa el ir y venir de los uniformados. La percepción de seguridad, golpeada por meses de robos, empieza a levantarse poco a poco.
Desde la institucionalidad aseguran que no se trata de operativos aislados, sino de una presión sostenida para recuperar el territorio y devolverle la tranquilidad a la gente trabajadora del sector. La consigna es clara: presencia permanente y cero tolerancia con el delito.

Altavista, Medellín, amaneció con un despliegue contundente de seguridad. Uniformados de la Policía Nacional, en coordinación con otras autoridades, recorren calles, vías y puntos estratégicos del corregimiento en medio de operativos sostenidos que buscan devolverle la tranquilidad a la comunidad.
Los patrullajes constantes, los controles a personas y vehículos, y la presencia permanente de la fuerza pública se han convertido en el mensaje claro: en el territorio no hay espacio para la delincuencia. Cada esquina vigilada y cada recorrido preventivo hacen parte de una estrategia para frenar hechos delictivos y reforzar la convivencia.
Habitantes de Altavista han expresado que la presencia institucional genera un respiro de alivio en medio de la zozobra que se vivía en algunos sectores. Las autoridades, por su parte, aseguran que estas acciones no serán esporádicas, sino continuas, y que se mantendrán firmes para proteger a la población.
El llamado es a denunciar, confiar y trabajar de la mano con la Policía. En Altavista, la seguridad se siente y la ofensiva no se detiene.

En San Sebastián de Palmitas la tranquilidad no es casualidad. Desde hace varios días, el corregimiento es escenario de un despliegue constante de la Policía Nacional que, con patrullajes ininterrumpidos y presencia estratégica, busca mantener a raya a la delincuencia y preservar la convivencia ciudadana.
Las patrullas avanzan por las vías principales, se internan en los sectores rurales y hacen presencia en puntos clave donde históricamente se han presentado situaciones de riesgo. El objetivo es claro: anticiparse al delito y enviar un mensaje de control y autoridad en un territorio clave para el occidente de Medellín.
Habitantes del corregimiento aseguran que la vigilancia permanente ha devuelto la sensación de seguridad. Comerciantes, campesinos y transportadores coinciden en que la presencia institucional genera confianza y reduce la incertidumbre, especialmente en horas de la noche y en zonas apartadas.
Las autoridades explicaron que los recorridos preventivos y los controles no serán temporales. La estrategia contempla acompañamiento a la comunidad, verificación constante y trabajo articulado para garantizar que Palmitas siga siendo un corredor seguro y un territorio en calma.
Mientras tanto, el llamado a la ciudadanía es a mantener la comunicación con la Policía y reportar cualquier situación sospechosa. En Palmitas, la consigna la vigilancia es permanente para que la tranquilidad no se pierda.

Policías, entrenados con las mejores técnicas de defensa personal e inteligencia contra la delincuencia, recuperaron una lujosa camioneta en las calles del barrio La América, Comuna 12, Medellín.
En medio de labores rutinarias de patrullaje y control, uniformados notaron una escena que no cuadraba: varias personas manipulaban de forma sospechosa las placas de una camioneta para borrar su rastro antes de desaparecer.
Al verse descubiertos, los delincuentes intentaron huir, pero no contaron con la rapidez ni la astucia de los policías, que reaccionaron de inmediato y lograron interceptarlos a pocos metros del lugar. El procedimiento fue limpio, rápido y contundente.
Durante la verificación, los uniformados encontraron elementos utilizados para alterar el automotor, además de placas que no correspondían al vehículo, confirmando que no se trataba de un simple descuido, sino de un hurto en plena ejecución.
Casi al mismo tiempo, la central de radio recibió una llamada a la línea de emergencias 123: una camioneta acababa de ser reportada como hurtada. La coincidencia fue total. Era el mismo vehículo que ya estaba bajo control policial.
El resultado del operativo dejó dos personas capturadas, de 64 y 57 años de edad, quienes fueron puestas a disposición de la autoridad competente por los delitos de hurto calificado y agravado, así como falsedad marcaria.
La camioneta fue recuperada y devuelta a su propietario, evitando que engrosara la lista de vehículos robados que terminan desmantelados o revendidos ilegalmente.
Este caso se convierte en una muestra clara de cómo la presencia policial en las calles sí marca la diferencia, y de que la vigilancia constante sigue siendo una de las principales barreras contra el accionar criminal en la ciudad.
En Medellín, al menos esta vez, el delito no alcanzó a arrancar.


