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La mirada triste de Douglas: el perro que se negó a dejar solo a su dueño asesinado…

by noticias@prensapaisa.com

PrensaPaisa.com

En lo alto de las montañas frías de San Pedro de los Milagros, donde los árboles son testigos silenciosos del horror, un perro con los ojos más tristes del mundo se convirtió en símbolo de una lealtad que sobrevive a la muerte. Se llama Douglas, y hasta hace unos días, era simplemente la compañía fiel del sargento primero (r) León Andrés Lopera Patiño. Hoy es, sin quererlo, el protagonista de una historia que ha hecho llorar incluso a los más duros.

El pasado 8 de agosto, el sargento Lopera —recién pensionado, con solo 46 años— salió temprano a caminar por la vereda Pantanillo con Douglas, como lo hacía cada mañana. Llevaba ropa deportiva y una sonrisa que no anunciaba tragedia. Horas después, fue hallado sin vida, con ocho disparos en el pecho. Junto a él, quieto, tembloroso y con los ojos perdidos, estaba su perro, que no se movía, como si aún esperara que su amigo despertara.

No ladró. No corrió. Solo se quedó ahí.

Cuando la comunidad encontró el cuerpo, nadie pudo contener las lágrimas al ver la escena: el militar caído y su compañero de cuatro patas, con la cabeza agachada sobre su pecho, como si quisiera abrazarlo una última vez.

“El perrito no quería irse…”

“Nos partió el alma. No quería separarse de él. Lo olía, le daba vueltas, y después volvía a acostarse a su lado. Como si lo cuidara… o no entendiera por qué no se levantaba”, relató un campesino que ayudó a dar aviso a las autoridades.

Gracias al esfuerzo de los comandos de policía de San Pedro de los Milagros, San Félix y el cuerpo de carabineros de La China, Douglas fue rescatado y entregado a los familiares del sargento, quienes también lo buscaban con desesperación.

Pero quienes han visto a Douglas desde entonces dicen que ya no es el mismo. Tiene la mirada vacía, no juega, no come como antes. Solo se echa en la entrada de la casa, esperando… esperando a alguien que ya no volverá.

Una vida que estaba empezando

El sargento Lopera era oriundo de Bello y llevaba apenas cinco meses en retiro. Tenía planes sencillos: cuidar de su familia, recorrer nuevas rutas con su perro, y empezar una vida tranquila lejos del uniforme. Le arrebataron ese futuro a balazos.

Las autoridades investigan si su asesinato fue una retaliación del Clan del Golfo, tras un operativo reciente en el que cayó alias “Medallo”, uno de sus cabecillas. La zona donde ocurrió el crimen, la vereda Pantanillo, ha sido blanco de violencia en los últimos meses. De hecho, en menos de 24 horas, fueron encontrados otros dos cuerpos sin identificar en veredas cercanas.

Silencio del Estado, clamor del pueblo

Ni el alcalde de San Pedro ni el gobernador de Antioquia han hablado públicamente sobre lo ocurrido. Mientras tanto, los habitantes de estas veredas sienten que el Estado los ha dejado solos… igual que Douglas, esperando en el monte, sin nadie que lo defienda, hasta que por fin lo encontraron.

“Uno ya ni duerme. Pero lo del perrito… eso fue otra cosa. Nos rompió por dentro. Era como si estuviera de duelo. Y lo está. Porque ellos también sienten”, dijo una mujer del caserío.

Hoy Douglas ya está en casa. Pero se echa en la sombra, en silencio. Mira al vacío. Nadie le puede explicar por qué su humano no está. Y lo peor es que no volverá.

La comunidad llora a su sargento, llora por la violencia… y llora por un perro que simplemente no quiso abandonar a su amigo.

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