La noche estaba lluviosa en el barrio La Francia de Medellín. Los vecinos caminaban con sus sombrillas por las calles, los niños se cepillaban los dientes para dormir y algunos adultos regresaban del trabajo. Pero al interior de una vivienda, la tranquilidad se había roto, pues una niña de apenas 9 años estaba sola, con hambre y llorando en una habitación sin adultos que la cuidaran.
La situación llegó a oídos de un familiar, que no dudó en llamar a las autoridades. En minutos, la Policía Nacional activó la ruta de protección infantil. Al llegar, los uniformados encontraron un primer obstáculo: la casa estaba cerrada con dos rejas, que impedían un ingreso rápido y seguro. Era un pequeño laberinto, pero cada segundo contaba.
Para garantizar la seguridad de la menor, se coordinó la intervención con el Cuerpo de Bomberos y la Comisaría de Permanencia. Con profesionalismo y cuidado, los equipos ingresaron al inmueble. Cada paso fue calculado: no había margen de error. Finalmente, lograron rescatar a la niña, ilesa pero visiblemente asustada.
“Se trató de un caso de posible vulneración de derechos, por lo que se activaron todos los protocolos institucionales de manera inmediata”, explicó el Brigadier General William Castaño Ramos, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
Tras el rescate, la menor fue trasladada a un Hogar de Paso, donde se adelantan los procesos de verificación y restablecimiento de derechos. Mientras tanto, las autoridades investigan cómo quedó sola y hacen un llamado a la comunidad para actuar con responsabilidad ante este tipo de situaciones.



