El amanecer frío y lluvioso de este 26 de agosto estaba tranquilo en varios hoteles, moteles y hostales de La Candelaria. En algunos cuartos la gente ya estaba dormida, agotada después de un largo día; en otros, las parejas aprovechaban la privacidad para compartir un momento de amor juntos. Nadie esperaba que, de repente, el ruido de un operativo de seguridad les cambiara la noche.
La Policía Nacional y las autoridades de Medellín llegaron hasta con un perrito a las camas de varios hoteles, moteles y hostales de La Candelaria para realizar controles. Con documentos en mano y revisiones establecimiento por establecimiento, los funcionarios comenzaron a verificar registros de huéspedes, documentación y condiciones de funcionamiento.
Más de uno se llevó su buen susto. Algunos huéspedes estaban profundamente dormidos y terminaron despertándose por el movimiento de los uniformados. Otros tuvieron que interrumpir su momento romántico para atender las verificaciones.
Entre caras de sueño, sorpresa y alguna que otra mirada incómoda, fue apenas una parte de un operativo que tenía un propósito mucho más serio: prevenir delitos y detectar posibles situaciones irregulares.
Las autoridades buscan especialmente prevenir delitos sexuales y verificar que estos establecimientos cumplan con las normas y cuenten con las condiciones necesarias para evitar situaciones que puedan afectar a niños, niñas y adolescentes.
Mientras los huéspedes volvían a sus habitaciones, los controles continuaron por La Candelaria. La orden es mantener la vigilancia y no bajar la guardia en una zona donde hoteles, hostales y moteles reciben diariamente a cientos de personas.
Para unos, la visita de los uniformados significó perder unas horas de sueño; para otros, tener que parar el romance por un momento. Pero para las autoridades, se trató de una jornada más de control para mantener la seguridad en el centro de Medellín.

