La ruta parecía una más entre las miles que cada día atraviesan las carreteras del país. Un tractocamión avanzaba desde el Cauca con destino al Valle de Aburrá, mientras detrás de escena una red criminal coordinaba cada movimiento para evitar los controles de las autoridades. Sin embargo, esta vez el viaje terminó antes de llegar a su destino.
En una operación conjunta entre la Alcaldía de Medellín, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, fueron capturadas cinco personas señaladas de integrar una estructura logística al servicio del GDCO Barrio Antioquia, una de las organizaciones delincuenciales con mayor influencia en el tráfico local de estupefacientes.
El resultado dejó al descubierto una operación de gran escala: 1.755 kilogramos de marihuana tipo cripa, equivalentes a cerca de dos toneladas, fueron incautados antes de que llegaran a las calles de Medellín. Según las autoridades, el cargamento tenía un valor cercano a los 2.000 millones de pesos y estaba destinado a abastecer puntos de distribución en sectores como Barrio Antioquia, Santa Fe, Trinidad y El Poblado.
Las investigaciones revelaron que la organización utilizaba la modalidad conocida como “mosca”, una estrategia mediante la cual integrantes de la red alertaban sobre retenes y controles policiales para facilitar el paso de la droga. Una vez ingresaba al área metropolitana, el cargamento era dividido y transportado en vehículos más pequeños para dificultar su detección y posterior almacenamiento.
Durante el operativo también fueron incautados un tractocamión, dos vehículos particulares, una motocicleta, 12 millones de pesos en efectivo, ocho teléfonos celulares, un fusil calibre 12, 71 cartuchos y un proveedor para pistola Glock. Todo este material, según las autoridades, era utilizado para garantizar la movilidad y protección de la mercancía ilegal.
Los cinco capturados, cuyas edades oscilan entre los 37 y los 49 años, registraban antecedentes relacionados con narcotráfico, porte ilegal de armas y falsedad documental. Tras las audiencias preliminares, un juez ordenó su envío a prisión.
Para las autoridades, este resultado representa un duro golpe a las finanzas del GDCO Barrio Antioquia. No es la primera vez que esta estructura recibe un impacto de gran magnitud. Apenas el pasado 20 de mayo había sufrido la pérdida de cinco toneladas de marihuana y la captura de otros cinco presuntos integrantes.
“Seguiremos golpeando sus finanzas, sus redes logísticas y su capacidad operativa”, aseguró el secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa Mejía, al destacar que la ofensiva contra las economías ilícitas continuará en toda la ciudad.
Las cifras respaldan esa estrategia. En lo corrido de 2026, las autoridades han capturado a 3.417 personas por delitos relacionados con estupefacientes y han sacado de circulación más de 8,5 toneladas de droga.
Mientras los paquetes eran descargados y contabilizados por los investigadores, quedó una certeza: cerca de dos toneladas de marihuana que tenían como destino las calles de Medellín nunca llegaron a su punto final. Y con ellas, una importante fuente de ingresos para una de las estructuras criminales más conocidas del Valle de Aburrá quedó seriamente golpeada.



