No usaba escoltas, no hacía ruido y tampoco figuraba en el rumor del bajo mundo. Vivía como uno más. Pero detrás de esa calma aparente se escondía uno de los cerebros del narcotráfico trasnacional.
En las últimas horas, en plena comuna de El Poblado, la Policía Nacional le puso punto final a la historia de Amaury Santacruz Rodríguez, alias “Amaury”, un hombre que por años se movió en las sombras y que hoy está tras las rejas.
Alias “Amaury” no era cualquier ficha. Era el encargado de coordinar el envío de toneladas de clorhidrato de cocaína hacia distintos países del hemisferio occidental, al servicio del Clan del Golfo. Un operador fino, de esos que no cargan armas, pero mueven millones.
La captura fue el resultado de meses de trabajo técnico, paciente y silencioso, desarrollado entre la Policía Nacional y agencias internacionales. Un ajedrez jugado con inteligencia, donde cada movimiento contaba y el error no era opción.
Las autoridades le seguían la pista desde hace tiempo. Sobre esta estructura criminal pesan incautaciones que superan las dos toneladas y media de droga: 1,2 toneladas en Panamá y 1,3 toneladas en Costa Rica, golpes que dejaron al descubierto el tamaño del negocio.
Los investigadores establecieron que alias “Amaury” tenía la capacidad logística para enviar hasta tres toneladas de cocaína en un solo movimiento. Un invisible para muchos, pero un objetivo prioritario para las autoridades.
Hoy, ese engranaje clave del narcotráfico internacional está fuera de circulación. Tenía orden de captura con fines de extradición y su caída representa un golpe directo a las finanzas y a la operación criminal del Clan del Golfo.


