El jueves 1 de enero terminó en tragedia en el sector del Éxito de Robledo, en Medellín. Dos jóvenes perdieron la vida luego de sufrir un accidente de tránsito mientras se movilizaban en una motocicleta.
Según las primeras versiones, los jóvenes no llevaban casco y, al parecer, cruzaron un semáforo en rojo, momento en el que colisionaron con un vehículo que transitaba por la vía. El impacto fue inmediato y mortal, dejando a los jóvenes sin posibilidad de sobrevivir. El accidente ocurrió en plena tarde, cuando muchas personas todavía transitaban por la zona después de las celebraciones de Año Nuevo.
El caso fue atendido por organismos de emergencia y las autoridades de tránsito, que acordonaron la zona mientras realizaban los procedimientos correspondientes. Entre los detalles que más conmovieron a los testigos, uno de los celulares de las víctimas comenzó a sonar. La llamada entrante era de “mamá”, como si la mujer hubiera presintiendo que algo podía salir mal ese día. Nadie alcanzó a contestar. El teléfono vibraba sobre el asfalto, mientras la vida de los jóvenes ya se había apagado, convirtiéndose en un símbolo del dolor y de la fragilidad de la existencia.
Versiones preliminares señalan que los jóvenes habrían consumido alcohol, aunque esta información está bajo investigación oficial. El accidente también generó congestión temporal en la vía y volvió a encender la alerta sobre la seguridad vial, el respeto por los semáforos y el uso obligatorio de casco, especialmente en fechas festivas, cuando los riesgos aumentan.
Para los vecinos del sector y las familias afectadas, el inicio del año no estuvo marcado por música ni celebración, sino por sirenas, luto y la llamada de una madre que quedó sin respuesta. En cuestión de segundos, un momento de descuido terminó con dos vidas truncadas y un recordatorio doloroso: en la vía, una decisión puede cambiarlo todo.
Este accidente se suma a la serie de siniestros viales que suelen ocurrir en Medellín durante las celebraciones de fin de año, donde la combinación de alcohol, exceso de velocidad y falta de protección cobra vidas de manera trágica.
Dos familias comienzan el 2026 con un dolor irreparable, y una madre que, presintiendo lo peor, intentó comunicarse sin éxito con sus hijos.





