Un amplio operativo de la Policía Nacional contra la cadena relacionada con el hurto y la comercialización ilegal de celulares se llevó a cabo en el centro de Medellín, con la participación de más de 500 uniformados.
La intervención se concentró en establecimientos donde, según las autoridades, se desarrollarían actividades relacionadas con la recepción, desbloqueo, modificación y comercialización de equipos de dudosa procedencia.
El procedimiento dejó seis personas capturadas, principalmente por los delitos de receptación y usurpación de derechos de propiedad industrial. Además, fueron incautados 122 equipos móviles y recuperados nueve celulares que figuraban como hurtados.
La magnitud del operativo también quedó reflejada en los elementos decomisados. En total, las autoridades reportaron la incautación de más de 11.770 unidades entre pantallas, repuestos, terminales y accesorios.
Durante la jornada fueron intervenidos 45 establecimientos comerciales y un centro comercial. Como resultado de las acciones de control, 16 establecimientos fueron suspendidos temporalmente y se impusieron 37 comparendos.
En medio de los procedimientos también fue incautada un arma de fuego traumática.
Según la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, la operación permitió afectar en más de $711 millones a las estructuras dedicadas a la comercialización de equipos hurtados.
El problema ha generado preocupación entre ciudadanos que han sido víctimas del hurto de sus teléfonos. En distintos casos, propietarios han utilizado las herramientas de ubicación de sus dispositivos y han asegurado que la señal de sus celulares aparece cerca del centro comercial Ópera y otros sectores del centro de Medellín.
Incluso, algunos afectados han manifestado que, después de seguir la ubicación de sus equipos, han encontrado situaciones en las que el celular que les había sido hurtado aparentemente ya estaba siendo ofrecido para la venta en un establecimiento comercial.
Estos testimonios han alimentado la preocupación de los ciudadanos sobre lo que ocurre con los teléfonos después de ser robados y sobre la posible existencia de una cadena que permite que los equipos regresen rápidamente al mercado.
Sin embargo, cada caso debe ser verificado individualmente por las autoridades, pues una ubicación GPS cercana a un establecimiento no demuestra por sí sola que ese comercio tenga responsabilidad en el hurto o en la comercialización del equipo.
Los seis capturados y los elementos incautados quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que adelantará las actuaciones judiciales correspondientes.





